Somos pocos. Muy pocos.
Apenas unos 1.500 en un país de casi 50 millones de personas, entre nacionales y “forasteros”.
Quizá por eso se nos conoce tan poco, aunque cada vez aparezcamos más en los medios y en las bocas de unos y otros… no siempre con acierto, cariño o conocimiento.
El hecho es que estamos, somos y existimos.
Somos pocos y no todos bien avenidos, soy consciente.
Pero esos pocos hacemos un gran trabajo, con importantes repercusiones en el día a día de empresas y familias.
Aunque, a veces, se nos vea como “el enemigo”.
No lo somos.
“Solo” somos testigos cualificados de lo que sucede.
“Solo” investigamos para darle luz a la verdad.
Esa verdad que, a veces, algunos prefieren disfrazar para que aparente otra cosa y camufle los hechos.
“Solo” obtenemos pruebas para dotar de herramientas a jueces y abogados.
“Solo” recabamos información para que otros puedan decidir mejor.
Nosotros no juzgamos.
No calificamos.
No nos corresponde hacerlo.
No es ese nuestro papel.
Nosotros descubrimos, recopilamos, averiguamos y contamos.
Y lo hacemos desde el conocimiento y la formación, desde la legalidad y el respeto, desde la honestidad y el deber de reserva.
Así que no, no somos “el enemigo”.
Trabajamos en favor de la sociedad, de las personas y de las empresas.
Y estamos ahí… donde casi nadie nos ve.




