Barcelona – DETCON 2026
En el mundo de la investigación privada solemos poner el foco en los detectives, los casos y las investigaciones. Sin embargo, detrás de cada llamada atendida, cada trámite gestionado, cada inscripción formalizada o cada problema resuelto, existen profesionales que hacen posible que todo siga funcionando.
Con motivo de la celebración de DETCON 2026 del Col·legi de Detectius Privats de Catalunya, queremos rendir homenaje a esas figuras imprescindibles que, sin llevar una placa de detective, forman parte del día a día de nuestra profesión. Y para ello hemos querido charlar con Alicia, secretaria del Col·legi de Detectius Privats de Catalunya, una de esas personas que conoce mejor que nadie los entresijos de nuestro colectivo.
Os dejamos una entrevista diferente, cercana y con un toque de humor para descubrir a la persona que hay detrás de la voz que tantas veces nos atiende al otro lado del teléfono.
Alicia, seamos sinceros: ¿cuántas veces al día te conviertes en psicóloga, mediadora, organizadora de eventos y solucionadora de problemas antes de las doce de la mañana?
He perdido la cuenta, jajaja. Lo cierto es que cada día es diferente y eso es precisamente una de las cosas que más me gustan de mi trabajo. Antes de las doce probablemente ya he atendido consultas de colegiados y ciudadanos, resuelto alguna incidencia, preparado documentación y gestionado varios temas urgentes. En un colegio profesional pequeño acabas desempeñando muchos papeles distintos a lo largo de la jornada.
Después de tantos años atendiendo a detectives, ¿qué crees que es más difícil: resolver un caso complicado o encontrar a un detective que te entregue un documento dentro de plazo?
No quiero crear polémica, pero diría que encontrar algunos documentos dentro de plazo merece una categoría propia dentro de la investigación privada. Hay detectives capaces de localizar a cualquiera… menos el archivo que les estoy pidiendo.
Si pudieras escribir un libro sobre anécdotas del Col·legi, ¿qué título tendría?
“Entre expedientes y misterios: las aventuras tras el telón del Col·legi”.
¿Cuál ha sido la petición más sorprendente o curiosa que te ha hecho un detective y que todavía recuerdas?
Curiosamente, las peticiones más llamativas suelen venir de ciudadanos más que de detectives. Recuerdo especialmente a una persona que nos llamó solicitando algo que no era posible. Cuando le explicamos que no podíamos ayudarle en ese sentido, acabó amenazándonos con ponernos una bomba. Por suerte quedó en una anécdota, pero desde luego es una de esas llamadas difíciles de olvidar.
Y luego están esas conversaciones que empiezan con un: “He llamado a varios detectives y me han dicho que mejor os llame al Col·legi”. Después de tantos años, ya sé que detrás de esa frase suele venir una historia bastante peculiar.
Dicen que los detectives son expertos observadores. Después de tratar con tantos, ¿qué rasgo común tienen casi todos?
La perseverancia. Son profesionales acostumbrados a enfrentarse a situaciones complejas y a buscar respuestas donde otros ven obstáculos. También comparten una enorme curiosidad y una gran capacidad de adaptación.
Si tuvieras que asignar un “superpoder” a la secretaria del Col·legi, ¿cuál sería y por qué?
Poder detener el tiempo cuando una gestión requiere reflexión y poder hacer dos cosas a la vez cuando coinciden varias prioridades. Creo que son las dos situaciones en las que más se nota que, por mucha experiencia y organización que tengas, seguimos siendo personas.
¿Cuántas veces has pensado aquello de “esto no estaba en mi descripción del puesto de trabajo”?
Prácticamente cada semana. Y creo que es una buena señal. Significa que sigo aprendiendo y que el trabajo sigue siendo tan variado como el primer día.
Si mañana te dieran la TIP de detective por un día, ¿qué caso te gustaría investigar?
Me gustaría investigar una desaparición que conmocionó a mi población hace años. Siempre me impresionó especialmente porque la joven desaparecida tenía una edad muy parecida a la mía. Poder conocer qué ocurrió realmente y cerrar esa incógnita sería, sin duda, el caso que elegiría.
¿Qué detective famoso del cine o la televisión crees que te daría más trabajo gestionando su agenda?
Sherlock Holmes. Estoy convencida de que sería brillante resolviendo casos, pero bastante menos disciplinado cuando se tratara de horarios, reuniones y cuestiones administrativas.
¿Cuál es la frase que más escuchas a lo largo del año y que ya podrías grabar en un contestador automático?
“¿Te puedo hacer una consulta rápida?”.
Es la frase más habitual… y con los años he aprendido que lo de “rápida” es bastante relativo.
Durante la organización de eventos como DETCON, ¿qué porcentaje del trabajo consiste en organización y qué porcentaje en improvisación?
Diría que un 90 % organización y un 10 % improvisación. Lo curioso es que ese 10 % suele concentrarse en los momentos más críticos y requiere una gran capacidad de reacción.
¿Hay algún momento del año en el que notes que los detectives se ponen especialmente nerviosos?
No diría que exista un momento concreto del año en el que todos se pongan especialmente nerviosos a la vez. Es una profesión en la que el nivel de exigencia es constante, y cada detective vive sus propios picos de presión en función de los casos que está llevando o de las circunstancias de cada momento.
Precisamente por eso me pareció muy interesante la ponencia “El autocuidado del detective: comprendiendo el burnout” de DETCON 2026. A veces se habla mucho de la parte técnica o jurídica de la profesión, pero menos de la importancia de gestionar el estrés y cuidar también el equilibrio personal. Creo que fue una aportación muy valiosa dentro del congreso.
Si los detectives fueran una familia, ¿qué papel desempeñarías tú dentro de ella?
Probablemente sería esa persona a la que se llama cuando se necesita ayuda, se tiene una duda y no sabes muy bien a quién dirigirte. La que escucha, intenta encontrar soluciones, conecta a unas personas con otras, procura que la información llegue donde tiene que llegar y, además, gestiona el día a día.
El pegamento que mantiene unidas las piezas.
¿Qué es lo que más te gusta de trabajar rodeada de profesionales de la investigación privada?
Sin duda, el contacto con las personas y todo lo que he aprendido de ellas a lo largo de los años. Cuando llegué al Col·legi desconocía por completo este mundo, y ha sido gracias a la Junta de Gobierno y a los propios colegiados como he ido conociendo una profesión apasionante, muy exigente y con una gran vocación detrás.
También me han aportado mucho a nivel personal: formas distintas de trabajar, de afrontar problemas y de entender situaciones complejas. Esa parte humana es, probablemente, lo que más valoro.
Y, en ese contexto, intento devolverlo en mi día a día haciendo que quien contacta con el Col·legi se sienta escuchado, atendido y bien orientado. Muchas veces soy la primera persona con la que hablan y, de algún modo, represento esa primera imagen de la institución.
Por eso me importa especialmente que perciban cercanía y confianza, porque detrás del Col·legi hay personas que están para ayudarles.
Desde tu posición privilegiada, ¿qué crees que aporta una figura como la tuya al colectivo y por qué es tan importante reconocer también a quienes trabajan detrás del escenario?
Creo que aporto una visión global y transversal del Col·legi. Mi trabajo me permite estar en contacto con colegiados, ciudadanos, proveedores, colaboradores e instituciones, además de participar en prácticamente todas las áreas de actividad de la organización.
También me ocupo de la gestión del día a día, lo que me permite tener una visión muy directa de cómo funciona todo en su conjunto. Mi formación en Derecho también me ayuda a entender mejor determinados procedimientos, consultas y necesidades del colectivo.
Esa posición me permite detectar necesidades, anticipar situaciones, recoger inquietudes y trasladar información útil para la toma de decisiones. Pero también me permite hacer algo fundamental: convertir los acuerdos en realidad. Los proyectos empiezan siendo una propuesta o una necesidad; después hay que desarrollarlos, ejecutarlos y acompañarlos hasta que se convierten en resultados concretos.
Las personas que trabajan detrás del escenario son importantes porque aportan continuidad, conocimiento y estabilidad. Muchas veces no aparecen en primera línea, pero ayudan a que las ideas se conviertan en acciones y a que las organizaciones sigan avanzando.
Y, para terminar: si DETCON fuera una película, ¿qué personaje serías tú dentro de la trama?
Creo que sería la directora de producción. No aparezco demasiado en pantalla, pero si no hago mi trabajo, la película no se rueda. Me encargo de que las cosas funcionen detrás de las cámaras y de que, cuando se levante el telón, todo encaje con naturalidad.
Formo parte de ese equipo que hace posible que la historia se cuente.
Y, por último, gracias por pensar en mí para esta entrevista. Me parece una iniciativa muy interesante porque pone el foco no solo en los detectives, sino también en todas las personas que, de una forma u otra, formamos parte de esta profesión.
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Desde Ser Detective queremos dar valor a esas personas que, no siendo detectives privados, hacen que este mundo funcione de una manera más fácil, eficiente y efectiva, y que sin ellas, sin duda, todo sería muy diferente. Este artículo va dedicado a ellos: administrativos, becarios, asistentes y demás figuras que no aparecen, pero siempre están ahí.
Barcelona, mayo de 2026




