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Las ovejas de Glennkill: cuando los detectives son, literalmente, ovejas

Rebaño de ovejas caracterizadas como un peculiar equipo de detectives en una escena inspirada en la novela Las ovejas de Glennkill.

Desde el último «Cocido», en 2025, tenemos un grupo de WhatsApp que se llama Detectives Lectores, en el que estamos varios compañeros detectives y que funciona a modo de club de lectura. Desde entonces han sido varias las novelas que hemos leído, algunas han gustado más y otras… bueno, no tanto.

Para este periodo de junio y julio propuse Las ovejas de Glennkill, de Leonie Swann, y salió elegido como nuestra próxima lectura. Y aquí me tenéis, haciendo una reseña. Porque las lecturas también forman parte de nuestra forma de ser detectives.

Ovejas detectives

Llegué a este libro a primeros de abril, aquella semana en la que nos juntamos los tres en Cornellà para grabar el que actualmente es nuestro episodio 0 del podcast. Iba con Sandra en el coche, nos pasamos la salida de la autopista que marcaba el GPS y acabamos saliendo por la siguiente, lo que nos dio un buen rodeo. Fue entonces cuando vi una valla publicitaria con un cartel de cine: Las ovejas detectives. Y pensé: «Ya no saben qué inventar».

Volví a ver el cartel varias veces más durante aquellos días que estuvimos por tierras catalanas. El caso es que ver a Hugh Jackman junto a la palabra «detective»… pues me faltó tiempo para ponerme a buscar en Google el título.

Las ovejas detectives.

Pues sí. Así era. Descubrí que en mayo se estrenaba una película protagonizada por Hugh Jackman y, cuál fue mi sorpresa, que estaba basada en la novela de Leonie Swann Las ovejas de Glennkill.

Las ovejas de Glennkill es una original novela negra y de misterio publicada en 2005 por la escritora alemana Leonie Swann. Y tiene un enfoque bastante peculiar: los detectives encargados de resolver un asesinato son un rebaño de ovejas irlandesas.

¿Ovejas detectives? ¿En serio?

Me dije: «pues este libro lo tengo que leer, a ver qué se cuece…»

Como aficionada a la novela negra y de misterio, una ya ha visto de todo como protagonista de una investigación: policías, detectives profesionales, periodistas, abogados… Pero no solo personajes que desarrollan un oficio más o menos relacionado con el delito. También profesores, camareros, ancianitas, jubilados, miembros de un club de lectura…

Ahora bien, en la reseña de hoy, la investigación de un asesinato la lleva a cabo un rebaño de ovejas.

Tal cual. O literal, como diría la generación Z.

Sí, un rebaño de ovejas. Irlandesas, para más señas.

Y no es una oveja sola. La autora fue lo bastante astuta como para no pretender hacernos creer que una única oveja posee las dotes deductivas de Sherlock Holmes o Poirot. Lo que hace, en cambio, es distribuir diferentes cualidades entre los animales del rebaño para que, gracias a la combinación de todas ellas, acaben formando una especie de equipo investigador.

Así pues, tenemos a Miss Maple, la oveja más inteligente de todas y puede que del mundo entero, que se encarga de la parte más analítica y deductiva. Su nombre es un guiño evidente a Miss Marple, la famosa detective creada por Agatha Christie.

Mopple the Whale posee una memoria prodigiosa y es capaz de recordar los detalles de lo que ve y escucha.

Othello es un carnero negro de pasado misterioso que aporta la valentía y el músculo necesarios.

Y Zora es una oveja de pensamiento profundo y audaz que no teme adentrarse en lo desconocido.

El libro combina en una misma receta ingredientes que, sobre el papel, parecen imposibles de conciliar y, sin embargo, consigue que funcionen.

La historia comienza en un prado cercano a la idílica aldea de Glennkill, en Irlanda. El rebaño descubre el cadáver de su pastor, George Glenn, asesinado con una pala clavada en el pecho. ¿Quién puede haberlo matado? ¿Y por qué? Las ovejas se reúnen y, una vez acordada la conveniencia de investigar (como haría cualquier rebaño que se precie, claro) se ponen en marcha.

Por fortuna para el lector, su pastor las ha dejado inusualmente preparadas para la tarea. George tenía la costumbre de leerles un rato todas las noches: cuentos de hadas, muchas novelas románticas, algún tratado sobre enfermedades del ganado lanar e incluso parte de una novela policíaca. Gracias a esas lecturas, las ovejas tienen un conocimiento rudimentario, pero sorprendentemente perspicaz, del comportamiento humano. Y ahí empieza todo.

A quien quiera leer el libro le diré que se va a encontrar una novela bastante rara. Entretenida a ratos, sí, pero poco más. Incluso diría que se hace un poco larga y pesada en su parte central.

Tiene un comienzo bastante tierno que engancha y una presentación de personajes que merece mucho la pena. También hay momentos bastante cómicos, especialmente cuando las ovejas interpretan mal las conversaciones de los humanos o temen que estos descubran que ellas piensan. Pero, a medida que la lectura avanza y se diluye la sorpresa inicial de aquello de «¡son ovejas detectives!», la historia se vuelve algo lenta y, en algunos momentos, reiterativa.

Algunos sueños de las ovejas me resultaron un poco confusos y la deducción final sobre el asesino tampoco me pareció especialmente clara. Para lo que es la historia, sus poco más de 300 páginas pueden hacerse un tanto excesivas según el tipo de lector.

Y ahora llega la pregunta del millón:

¿Lo recomiendo? ¿Es suficientemente bueno como para leerlo?

Venga, Celia, mójate.

Pues… depende.

Si buscas una novela con una buena trama de misterio, definitivamente no. Este libro no es para ti. En realidad, apenas hay investigación. Las ovejas se dedican principalmente a escuchar y espiar las conversaciones de los humanos para después sacar sus propias conclusiones. El problema es que esas conclusiones no siempre ayudan demasiado a que avance la trama.

Si, por el contrario, buscas una novela al estilo cozy crime, diferente y para pasar el rato sin demasiadas pretensiones, puede que encaje contigo. Eso sí: léelo con la mente abierta. Las protagonistas son ovejas. No esperes más.

Pese a todo, hay que reconocer que la autora ha tenido una gran habilidad para contar una historia desde el punto de vista de las ovejas, con la dificultad añadida de hacerlo dentro de una novela policíaca. Y eso, para mí, es probablemente lo más interesante del libro.

Son ovejas que se comportan como los animales que son. No son humanos disfrazados de ovejas. Y la autora utiliza precisamente esa circunstancia para ofrecernos una curiosa visión del mundo humano desde la óptica animal. Los olores tienen una enorme importancia. Sus prioridades son distintas a las nuestras: comer, protegerse, dormir, permanecer juntas…

Rebaño de ovejas pastando en un paisaje verde junto al mar bajo un cielo con nubes.

Así, lo que comienza como una especie de parodia naíf del género policíaco se va convirtiendo poco a poco en una mirada bastante aguda sobre el ser humano. A través de la visión literal, ingenua y profundamente observadora de las ovejas, acabamos viendo cuánto de nuestro comportamiento se basa en rutinas, apariencias y medias verdades.

El libro toca temas bastante profundos, como la religión, la soledad, la discriminación o la facilidad con la que una masa puede envalentonarse hasta decidir tomarse la justicia por su mano. No diría que me ha gustado especialmente porque, a un nivel literal, el misterio me ha resultado un poco raro. Pero sí he encontrado un trasfondo sobre la importancia de pertenecer a un rebaño, sobre cómo somos más fuertes cuando estamos juntos y, por qué no, sobre cierta conciencia de grupo que me ha gustado bastante.

¿Y la película?

Sobre Las ovejas detectives, que vi hace pocos días, diré que se aparta bastante de la historia original del libro. La premisa es la misma: ovejas detectives. Pero tanto el desarrollo como el final se alejan bastante de la novela. Y aquí voy a decir algo que quizá no guste a los defensores del libro: la parte de misterio me parece mejor resuelta en la película. Hay una trama detectivesca más clara, algo que precisamente eché en falta durante la lectura. La película también aborda temas como la muerte y la discriminación, y los efectos visuales consiguen que las ovejas resulten suficientemente realistas sin perder la personalidad que necesita la historia.

Así que, después de todo, aquellas ovejas que vi en una valla publicitaria porque Sandra y yo nos habíamos pasado una salida de la autopista acabaron llevándome hasta una novela, una película y, finalmente, hasta esta reseña.

¿Me ha encantado Las ovejas de Glennkill?

Pssss… no sé…

¿Me alegro de haberla leído?

Sí.

Porque a veces un libro no tiene que encantarte para dejarte alguna idea dando vueltas en la cabeza. Y porque, al fin y al cabo, siendo detectives, ¿cómo íbamos a dejar pasar una historia protagonizada por un rebaño de ovejas investigadoras?

 

Celia es socia directora de Detectives Grupo 2 y detective privado con TIP 1399. Con más de 25 años de experiencia, es diplomada en Criminología y Detective Privado y está especializada en investigaciones informáticas, redacción de informes y prueba judicial.

Cuenta además con formación técnica en Desarrollo de Aplicaciones Web y Ciberseguridad en entornos TI, integrando el análisis digital en la práctica de la investigación privada.

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